Acciones

Acción D.1

Evaluación de la implementación de las acciones de restauración y mejora del hábitat

D1

Todos los proyectos que prevean acciones concretas de conservación deben incluir acciones diferenciadas de seguimiento del impacto, para medir y documentar la eficacia de las acciones del proyecto en comparación con la situación inicial, los objetivos y los resultados esperados. Por ello, se plantea el seguimiento de determinados indicadores específicos, con el fin de evaluar la implementación y éxito las acciones concretas de conservación planteadas en el presente proyecto.

Con ello se conseguirá una evaluación continua del proyecto pudiendo actuar en caso de detección de alguna cuestión que pusiera en peligro la consecución de los objetivos y resultados inicialmente planteados.

Estado de la acción

La acción se inició 6 meses después de lo previsto en el cronograma y se desarrolla según las previsiones para alcanzar los objetivos previstos en la misma, así como los resultados esperados. La complejidad técnica del lugar retrasó el planteamiento de la metodología de la acción D.1. En el informe A.1 se establecen las directrices en cuanto al seguimiento del hábitat, estas han sido debatidas y consensuadas con los asesores científicos del proyecto, tanto en gabinete como en campo.

En septiembre de 2014 se entregó en plan de trabajo donde se describe los indicadores específicos que evaluarán el resultado de las acciones concretas de restauración y mejora del hábitat, su repercusión en los objetivos y los resultados del proyecto.

Los indicadores son:

  • Seguimiento ecológico de la repoblación
  • Seguimiento de la regeneración natural del cedro canario.
  • Evaluación del impacto de los herbívoros sobre el hábitat.
  • Estrategia de muestreo.
  • Seguimiento de flora amenazada.

El seguimiento de la flora amenazada inicial ya se ha realizando en la acción A.3, así como la construcción de 2 vallados para Juniperus cedrus situados al pie de los escarpes para la posterior toma de datos. Además de la construcción de las 5 parcelas valladas/control de seguimiento de 10*10 metros de la cara norte y oeste en la cota inferior (700-800 metros) y dos en la zona alta.

Algunos de los resultados de los indicadores son:

La red de seguimiento ecológico de la reforestación asciende a 14 parcelas.

El número de plantas incluidas en la red de seguimiento ecológico ascienda a 215.

La red de seguimiento ecológico incluye 12 especies vegetales.

Se han reubicado las parcelas G, H, M y N.

Se ha eliminado la parcela O.

Todos los acebuches incluidos en la red de parcelas han sido repuestos por nuevas plantas germinadas de semillas extraídas de poblaciones cercanas a la zona de trabajo.

Las parcelas afectadas por la reposición de acebuches son A, B, C, D, E y F.

Los protectores contra herbívoros limitan el crecimiento horizontal de ciertas especies, por lo que los parámetros biométricos 1 y 2 (diámetros) han sido eliminados para la evaluación del crecimiento de las especies.

Se están reforzando de forma progresiva la protección frente a la herbivoría con protectores metálicos en toda la reforestación.

Conclusiones:

De todos los datos extraídos del seguimiento realizado hasta la fecha se pueden empezar a entrever una serie de tendencias en la evolución de la reforestación. Parece que hay una diferencia entre dos grupos diferenciados de especies: las especies termófilas y las especies de Monteverde. Mención aparte merece la especie Pinus canariensis, cuya tasas de mortalidad han alcanzado casi el 100%.

Las especies termófilas tienden a tener mayores tasas de supervivencia y crecimiento, y aquellas parcelas en las que su presencia predomina las tasas de depredación son menores. Así, la especie con mayor tasa de crecimiento porcentaje de hojas verdes es Dracaena tamaranae, y las especies con mayores tasas de supervivencias son Dracaena tamaranae, Juniperus turbinata y Pistacia atlántica. La parcela con mayor tasa de supervivencia es la A, en la que todas las especies son termófilas. Además, las parcelas que presentan menores tasas de depredación son las A, C, D y L, en las que predominan las especies del termófilo.

De forma complementaria, las especie de Monteverde tienen mayores tasas de mortalidad y decrecimiento, y aquellas parcelas en la que su presencia predomina las tasas de depredación son mayores. Así, por ejemplo, la especie con mayores tasas globales de decrecimiento en altura es Maytenus canariensis, la especie con mayores tasas globales de decrecimiento en porcentaje de hojas verdes es Arbutus canariensis, la especie con mayores tasas de mortalidad es Picconia excelsa (junto a Pinus canariensis), y la especie con mayores tasas global de depredación es Maytenus canariensis. Igualmente, la parcela con mayores tasas de depredación es la K, en la que todas las plantas son de Monteverde.

La acción de depredación de las cabras y la propia mortalidad natural mantienen tasas bajas de supervivencia: la tasa promediada de supervivencia global por parcela en 2016 es de 67,26%y la tasa promedio de supervivencia global por especie es de 52,64%. Las acciones encaminadas a revertir esta tendencia (riego y control de las poblaciones de cabras y de su impacto sobre las plantas) se erigen como actuaciones básicas. Igualmente la tasa promedio de crecimiento global en altura para todas las especies es de -10,94%, debido en parte por la acción de ramoneo de las cabras que impide el crecimiento.

Recomendaciones:

  • Continuar con la instalación de los protectores metálicos para disminuir la presión de los herbívoros sobre el crecimiento y la supervivencia de las especies reforestadas.
  • Dar mayor protagonismo a las especies termófilas en las acciones futuras de reforestación dadas sus mayores tasas de supervivencia y sus menores tasas de depredación.
  • Reforestar preferentemente en la base de los andenes y taludes de la zona para aprovechar la mayor humedad edáfica presente y aumentar así las tasas de supervivencia.
Estado de la acción
Refleja el porcentaje del trabajo realizado desde el comienzo de la acción.